“Clemencia Echeverri: liminal”. Texto curatorial

Museo de Arte Miguel Urrutia (MAMU), Banco de la República, Bogotá.
Del 21 de septiembre al 9 de diciembre, 2019.

En los años noventa, la artista colombiana Clemencia Echeverri decidió darle un giro radical a su carrera tras haber desarrollado un trabajo sólido y significativo en pintura y escultura en Medellín durante las décadas de los setenta y ochenta. Después de su traslado a Bogotá y de la realización de una maestría en Londres, encontró en el video y en el sonido los medios más apropiados para afrontar de manera crítica diversos problemas perturbadores –sociales, políticos, culturales y ambientales– de su entorno colombiano. En consecuencia, se concentró en la creación de instalaciones audiovisuales que generan espacios físicos y psicológicos en los cuales se propone a los espectadores vivir una experiencia liminal en los ámbitos corporal, afectivo y conceptual. 

La experiencia de lo liminal implica al menos dos vivencias: aquella que pueden generar las obras en un primer encuentro con su carácter fragmentado y no lineal, es decir, la de una situacn intermedia, amorfa, sin definicn, que produce desorientacn, tensión y deseo de resolución, y aquella que, como resultado de la interacción activa con las videoinstalaciones y de reconstrucción de sentido por parte de los visitantes, lleva a una posible transicn, comprensión y transformacn en ellos.

En la exposicn “Clemencia Echeverri: liminal” se incluye una seleccn de videoinstalaciones, videos, fotografías, dibujos y guiones realizados entre 1998 y 2018: Apetitos de familia, De doble filo, Treno, Versión libre, Juegos de herencia, Sacrificio, Supervivencias, Nóctulo, Sin cielo, Sub_terra y Río por asalto.

La muestra está organizada en torno a cuatro ejes temáticos que Echeverri aborda de manera transversal: el espacio doméstico como ámbito vital, en riesgo permanente de convertirse en espacio inhabitable; un ethos o aceptación social de actitudes y comportamientos transgresores (física y éticamente), presentes —aunque no exclusivamente— en actividades culturales como rituales y fiestas; voces humanas y naturales que expresan la realidad incierta y amenazada de sus protagonistas; naturalezas de animales, ríos y montañas con los que interactúan los seres humanos, generando contradicciones y desencuentros no resueltos.

Sin embargo, son los procesos plásticos de selección, recomposición y edición de imágenes visuales y sonoras involucrados en la producción de las obras los que llevan al visitante a situarse en un borde, una frontera, un estado de transicn, un umbral, al confrontar en ellas no la resolución sino la posibilidad: lo que pudo haber sido o puede llegar a ser. Las obras comparten entre sí polaridades, con límites no siempre definidos, entre el poder de las fuerzas naturales y atávicas que trascienden el control de los seres humanos, y comportamientos y situaciones que sí están bajo su responsabilidad. La artista se enfoca sobre todo en aspectos de esta polaridad que potencialmente pueden detonar o desencadenar acciones y eventos críticos. Algunos de estos se revelan de manera punzante en las fotografías y dibujos expuestos en la muestra. Por su parte, los guiones que acompañan algunas de las obras ponen de manifiesto los procesos de pensamiento plástico involucrados en su elaboración.

 María Margarita Malagón-Kurka

 


Planos de montaje retrospectiva - Museo de Arte Miguel Urrutia