JUEGOS DE HERENCIA /cuadro a cuadro
Instalación fotográfica de 23 piezas donde se desdobla uno de los recorridos que hace la cámara de video durante los momentos de grabación de la obra Juegos de Herencia. Es el cruce entre instantes fotográficos y el movimiento.
"Clemencia Echeverri suele explorar las problemáticas que le interesan mediante una diversidad de medios y estrategias en las que el uso del espacio, el sonido y la imagen se entremezclan para construir poderosas metáforas...."
Frontera es una obra de video en doble pantalla de 13 minutos de duración, donde se expresa el encuentro entre un grupo de jóvenes adolescentes de estratos socioeconómicos opuestos para evidenciar a través de ellos las distancias encuentros y diferencias.
La obra parte de un laboratorio-taller o acción móvil realizado por primera vez en el 2006 en la ciudad de Manizales, Colombia. En Frontera /Medellín se replicó la experiencia con 20 jóvenes estudiantes de 2 colegios de condiciones socioeconómicas opuestas: el colegio público Rodrigo Arenas Betancourt y el privado Colombo Canadiense. Los jóvenes son los propios realizadores de la película actuando como interrogadores y camarógrafos. El procedimiento se hizo a través de visitas que se hacen entre ellos mismos para contarle al invitado aspectos de la vida cotidiana.
El video es una conversación por pares que da cuenta de la familiarización con el lenguaje de la violencia desde la vida de barrio, la experiencia en la calle, las formas de convivencia y tolerancia además de las múltiples interferencias urbanas y territoriales a que están sometidos los jóvenes.
Este dialogo abre el espacio al espectador para acercarse a realidades que están en constante cambio.
Transcripción caligráfica en muro de un fragmento del manuscrito original de la escritora y religiosa Josefa del Castillo y Guevara en su libro Mi vida. Esta obra se concibió para un sitio específico, la Iglesia de Santa Clara La Real de la ciudad de Tunja. En esta capilla, la madre Josefa del Castillo escribió unas de las páginas más importantes de la literatura mística en América Latina; allí está su celda de oración, su austera habitación y su escritorio. En este último recinto, su lugar de estudio y escritura, aparece la voz de la madre Josefa, a través de una imagen que trae consigo los rasgos de su caligrafía. La obra está realizada con tinta invisible, luz UV y temporizador.