Casa íntima (1996)

Video instalación con cuatro proyecciones simultáneas en espacio cuadrado. El espectador, al localizarse en el centro de la sala, se enfrenta con una película diferente en cada pared experimentando un estado de pérdida familiar y de  violencia urbana. La obra parte de la demolición de una casa en el barrio Chapinero de Bogotá, habitada por varias generaciones de una misma familia. Sus dueños deciden desalojar pero se llevan todas sus partes constructivas para armarla de nuevo en otro lugar. La obra es testigo de la demolición, de las últimas escenas cotidianas, el traslado y las voces de sus dueños.

 

Esta casa deja de ser una casa particular, estas mujeres dejan de tener nombre propio. La máquina que tumba las paredes, las manos que limpian los cubiertos, las ventanas, el polvo, todo será lo que es, pero también no lo será. O lo será en otro sentido. Todo se convertirá en la piel sensible de una metáfora que hablará de su tiempo. La casa, por ejemplo, aquí deviene cuerpo. Un cuerpo violentado, desplazado, marginado. Esta asfixia habla del país.

Participamos de la producción simbólica de un lugar, presenciando la coreografía corporal del habitar en sus raíces esenciales y rituales. Un baile creador que ejecutan aquí manos femeninas cuando limpian, barren, brillan, acarician, sanan. Ellas activan la casa, construyen el lugar. Casa íntima también sigue el rastro de una des-locación realizada por otras manos, esta vez masculinas, las cuales ejecutan las acciones de la demolición, la destrucción, el desmantelamiento, ellas propician el des-habitar, instauran el no-lugar. Traen el tiempo y los gestos de la guerra pública y política a los ámbitos privados, domésticos y femeninos de esta casa.

Sol Astrid Giraldo 


FICHA TÉCNICA

Instalación, Video y Sonido.
Cuatro proyecciones simultáneas en espacio cuadrado. 
Sonido: Stéreo
14 min


PARTICIPACIONES

—VI Bienal de Cuba. Habana, 2000.
—XXXVII Salón Nacional de Artistas, Bogotá. 1998.

—Salón Regional de Artistas. Estación de la Sabana. Bogotá. 1997.


DETRAS DE CÁMARAS 

Estas mujeres, desplazadas urbanas por agentes de la especulación, deben dejar el lugar del origen, de la historia, de las raíces. Deben dejar la casa-morada que caerá a los golpes de los mercaderes urbanistas. Acto que por legal, no es menos violento. Acto de despojo, de instalación del no lugar, de arrinconamiento de los cuerpos.


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